A todos nos gusta tener la casa limpia y en condiciones, pero lo que no queremos es dedicarle más tiempo y esfuerzo del necesario a las tareas de limpieza.

Es por este motivo por el que muchas veces limpiamos el hogar con prisas, lo que a su vez nos puede llevar a adquirir malos hábitos que a la larga nos harán perder más tiempo y que también harán que nuestra casa esté menos limpia de lo que nos gustaría.

Para ayudarte a que no adquieras estos malos hábitos de limpieza, o que seas consciente de ellos si ya los tienes y que puedas corregirlos, a continuación te vamos a mostrar algunos de los más frecuentes.

Estos son los malos hábitos de limpieza que tienes que eliminar

Lee atentamente para ver si has adquirido alguno de estos malos hábitos de limpieza, para que puedas deshacerte de ellos.

Comenzar limpiando las zonas inferiores del hogar y acabar con las superiores

El orden correcto de limpieza es de arriba hacia abajo, y no al revés. Esto es así porque si empiezas limpiando las zonas inferiores de tu hogar, al limpiar después a las zonas superiores tirarás a las zonas inferiores el polvo y la suciedad, por lo que te tocará de nuevo volver a limpiar esa parte.

Un error común aquí es empezar limpiando la casa pasando el aspirador y después fregando. En este caso lo recomendable sería aspirar y fregar al final.

Limpieza de arriba a abajo

Usar la misma bayeta para limpiar todo

Usar la misma bayeta o paño para todo, o casi todo, supone que puedas pasar la suciedad de un sitio a otro. Donde más claro se ve esto es en el baño, donde por ejemplo no es nada recomendable usar la misma bayeta para limpiar el inodoro y el lavabo.

La solución aquí es sencilla, tan solo tienes que usar varias bayetas o paños en función de la zona que vayas a limpiar y del nivel de suciedad que haya.

No cambiar los estropajos cada cierto tiempo

Este punto tiene algo de relación con el anterior, puesto que un estropajo que lleve mucho tiempo usándose lo que va a provocar es que muevas la suciedad de un lado a otro.

Estar por casa con los zapatos puestos

Si andas por casa con los zapatos puestos al final lo que estás haciendo es esparcir dentro de tu hogar buena parte de la suciedad que hay en la calle porque la has traído en la suela de tus zapatos.

La solución aquí es fácil, según entres en casa quítate el calzado de la calle y cámbialo por unas zapatillas de estar por casa que tengas en la entrada. Con esto, además de evitar ensuciar la casa, ganarás en comodidad.

Lo ideal aquí es tener un zapatero en la entrada de tu casa, para así poder cambiar el calzado sucio por el limpio de manera rápida, y para también tener la entrada ordenada.

Si te quedan dudas sobre este punto, echa un vistazo al estudio realizado por el Dr. Charles Gerba, microbiólogo y profesor de la Universidad de Arizona, donde se muestra la gran cantidad de bacterias que se pueden meter desde el exterior hacia nuestro hogar, a través de los zapatos.

Andar con zapatos por casa

No dejar actuar al producto de limpieza

Si echas el producto de limpieza y acto seguido pasas el paño no estarás dejando actuar al producto, por lo que su eficacia no será total

Para hacerlo de manera correcta, cuando lo eches, espera al menos medio minuto antes de pasar el paño. No obstante, lee bien las instrucciones del producto para ver el tiempo que recomienda esperar.

Amontonar toallas húmedas

Cuando vayas a echar a lavar una toalla que esté sucia, antes asegúrate de que está seca. En caso contrario, además de optar por una opción menos higiénica donde podrán aparecer bacterias y moho, podrán generarse malos olores.

En esta misma línea, cada vez que te duches deja la toalla bien extendida para que se seque lo antes posible.

Por otro lado, si tienes la opción de tender las toallas al aire libre, mucho mejor.

No usar guantes para limpiar

Aunque en ocasiones puedan resultar molestos, los guantes de limpieza te protegerán de entrar en contacto directo con productos químicos de limpieza. Además, gracias a ellos también evitarás, en buena medida, entrar en contacto con virus y bacterias a través de las manos.

No limpiar el microondas

El microondas es un electrodoméstico que por norma general se usa mucho, lo que provoca que con el paso de los días acabe acumulando restos de comida. Por este motivo es importante limpiarlo cada poco tiempo. Hay que limpiarlo por dentro, además de por fuera.

Ten en cuenta que cuanto más tardes en limpiar el microondas, más difícil te será limpiar los restos de comida que haya incrustados.

Limpiar microondas

Dejar que se acumule la suciedad en las alfombras

Las alfombras acumulan de manera rápida gran cantidad de polvo y suciedad. Es por ello que hay que limpiarlas de manera frecuente. Lo ideal sería hacerlo todos los días, aunque sea a modo de mantenimiento, o cada pocos días. 

Para esta tarea tienes como grandes aliados a las aspiradoras y a los robots aspiradores. 

Llenar de manera excesiva el lavavajillas

Si se llena más de la cuenta el lavavajillas es muy probable que no se limpien del todo bien los vasos, cubiertos y platos. Si esto sucede te tocará limpiar a mano lo que no se haya limpiado bien, o bien tocará volver a meterlo al lavavajillas, por lo que estarás perdiendo tiempo y derrochando energía.

No limpiar las herramientas de limpieza

Las herramientas de limpieza que usamos con el tiempo y el uso, poco a poco, van acumulando suciedad. Estamos hablando de, por ejemplo, la fregona, cubos, estropajos, paños, escobillas, etc. 

Por tanto, hay que limpiarlos cada cierto tiempo para evitar que se ensucien y estropeen.

Hay casos donde tras muchos usos, aunque se hayan lavado las herramientas de limpieza en cuestión, conviene más cambiarlas por una nueva.

Dejar platos, cubiertos, y vasos sin fregar en el fregadero

Es fácil despistarse y dejar que poco a poco se llene el fregadero de platos, vasos, y cubiertos sucios. Cuando esto pasa, los restos de comida que haya pegados hacen que después sea más difícil limpiar todo lo que haya acumulado.

Para solucionar esto tan solo tendrás que meter los platos, cubiertos, y vasos directamente en el lavavajillas según termines de usarlos, o bien fregarlos a mano en el momento.

Fregadero sucio

No dejar la cama hecha

Hacer la cama es una tarea que te lleva escasos minutos. Hazla por la mañana poco después de levantarte. Eso sí, no olvides antes ventilar la habitación.

Apurar demasiado para sacar la basura

Lo ideal es sacar la basura todos los días, porque con ello evitamos que aparezcan bichos y olores desagradables. En épocas de calor, como verano, hay que ser especialmente cuidadosos con esto.

Olvidarse de limpiar rodapiés, interruptores, pomos, grifos, etc.

Hay zonas y rincones de la casa que es fácil olvidarse de limpiarlos, como por ejemplo sucede con los rodapiés, los interruptores de la luz, los pomos de las puertas, los grifos de la cocina y el baño, etc. También acumulan suciedad y más si llevan mucho tiempo sin limpiarse.

No recoger antes de irse a dormir

Dejar tareas de limpieza a medias antes de irse a la cama es un error del que uno se puede arrepentir al día siguiente, ya que tocará hacer la limpieza de lo que se ensucie ese mismo día, más lo acumulado de lo que no se hizo el día anterior.

Hay que tener especial cuidado con la zona de la cocina, puesto que los restos de comida pueden atraer bichos.

No limpiar la nevera

La nevera siempre tiene comida dentro, por lo que es fácil que con el paso de los días se acaben desprendiendo restos de comida o de líquidos. De ahí la importancia de limpiar la nevera cada poco tiempo. Ten especial cuidado con los alimentos que estén a punto de caducar.

Usar demasiada cantidad de los productos de limpieza

Lee bien las instrucciones de los productos de limpieza que vayas a usar, puesto que un error frecuente es pensar que por echar más cantidad del producto de limpieza este vaya a funcionar mejor, cuando no necesariamente tiene que ser así, pudiendo ser incluso hasta contraproducente.

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